La hipertensión arterial puede causar daños en varios órganos del cuerpo siendo sus principales consecuencias el accidente vascular cerebral, la retinopatía hipertensiva, el daño vascular, puede conducir a arterioesclerosis o a disección de la aorta, la insuficiencia cardíaca, el infarto de miocardio y, a nivel renal, la insuficiencia renal secundaria a la hipertensión arterial.

La hipertensión afecta así a los órganos:

Corazón:
Aumenta los casos de enfermedad coronaria, infarto agudo de miocardio, muerte súbita, e insuficiencia cardiaca. Además la hipertensión puede producir un aumento de tamaño del ventrículo izquierdo.

Riñón:
La hipertensión puede producir directamente daño renal o acelerar la progresión de una enfermedad renal ya existente.

Retina:
El daño de la hipertensión en los vasos sanguíneos del ojo se puede clasificar en cuatro grados de gravedad. Solo los grados III y IV producen alteraciones visuales, el resto pasan desapercibidos.

Vasos:
En los pacientes hipertensos se producen en mayor medida placas arterioscleróticas y es mayor la presencia de aneurismas o dilataciones aneurismáticas de los grandes vasos.

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